Puzzle...


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El cielo estaba gris, las enormes nubes cubrían el cielo, evitando que la luz solar calentara nuestra piel. Eran cerca de las seis de la tarde, nos encontrábamos intentando con dificultad, cruzar la avenida por la que circulaban miles de carros que nunca se detenían, en la que parecía no haber importancia para los peatones, así que jugando al valiente logramos llegar al otro lado, donde como juego mecánico, nos esperaba una enorme fila. Caminamos hacia la multitud, pero en un parpadeo la escalera metálica se había quedado vacía, parecía que rápido se atendía en aquel lugar. Dimos prisa escaleras arriba, y en lugar de dirigirnos hacia el gentío, un hombre de no más de treinta años, nos llevó por el lado contrario, atravesando un largo pasillo oscuro, hasta unos cuartos blanquísimos pero poco iluminados, con grandes ventanales que daban vista a gran cantidad de público. Éramos cinco mujeres, caminé al fondo del cuarto y por órdenes del médico, me tendí en el piso, esperando no sé qué. Vestía ya con una bata azul casi blanco. En la pared de enfrente colgaba una enorme pantalla que permitiría ver todo el proceso quirúrgico que estaba por llevarse a cabo. Fui la primera, el cirujano me pidió separa un poco las piernas, me informó que me aplicaría la anestesia. Eran unas agujas enormes en forma de Y, que con mucha fuerza encajó en mis entrepiernas e inmediatamente comenzó a hacer efecto la anestesia, y en un instante sentí que el abdomen y las piernas desaparecían, se habían dormido. Entonces clavó un bisturí de gran tamaño cerca del pubis, e hizo cortes en forma de V en el vientre, lo abrió tan fuerte como cuando los polleros desprenden la pechuga para extraer las entrañas de los pollos, y comentó a su ayudante que mi matriz no servía, comenzaron a forrar mi matriz con un látex tipo bolsa, el mío era color rojo y aunque no me desagradaba lo que veía en la pantalla, comencé a sentirme mareada, tal vez era el efecto anestesia, puse mi brazo sobre mi rostro cubriendo mis ojos y creo me quedé dormida. Me encontré después frente a un espectáculo maravilloso de banderas, afuera de la casa que está a la vuelta de mi casa, había seis jóvenes maniobrando las telas, que parecían tener vida propia, no entendía el significado de esto. Entre a casa cuando hubo terminado el espectáculo, estaba oscura y tenía toda la finta de alguna fábrica antigua, encontré a un tipo, de cabello largo y lacio y vestía una gabardina de piel. Había más personas, pero no recuerdo sus caras. Nos encontramos con unos símbolos escritos en la pared, y un hombre que contaba historias, los demás se interesaron en las palabras del viejo, mientras yo no dejaba de intentar descifrar aquellos símbolos, sabía que sabía lo que allí estaba escrito, pero mi mente estaba débil, y sentía ganas de golpearme la cabeza, como esas veces que tienes las palabras en la punta de la lengua. Fue tiempo entonces de abandonar aquel lugar y sólo pude memorizar el mensaje para descifrarlo después. Me causaba profundo dolor tener que dejar al tipo de cabellos largos, era tan adorable... y cuando salimos de la casa, la luz me hizo volver al cuarto de la cirugía, estaba sola, con un dolor agudo en el vientre, y miles de puntos azules decorando, me levanté, no sangraba pero me costaba mucho mantenerme en pie, recorrí nuevamente el pasillo, intentando juntar las piezas que en el sueño del sueño, había alguien dejado para mí... y desperté...

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...gracias a los que me desean dulces sueños... es de lo más dulce que he creado... perdí algunos detalles mientras desayunaba, es mucho lo que he rescatado y puesto en letras... pfff...

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